Singin´in the rain


Escrito y dirigido por John Flames.

What a glorius feeling, I’m happy again! ‘. Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia.

BSO_Cantando_Bajo_La_Lluvia_Singin__In_The_Rain-FrontalTodo el mundo conoce la famosa escena Singin´in the Rain de la película del mismo nombre, Cantando bajo la lluvia. La palabra “famosa” se le queda corta a esta escena; algunos preferirían decir “mítica” y ese adjetivo le cuadraría como a pocas películas que se hayan rodado. Dirigida por Stanley Donen y el propio Gene Kelly, la película y la escena forman parte de las más célebres y conocidas de la historia del Cine.

Y aunque todos han visto la escena que da título a la película, muchos no han visto la película o no la recuerdan, a pesar de ser uno de los mejores musicales jamás rodado. Curiosamente, es también uno de los mejores ejemplos de “cine dentro del cine”, en la que se realiza un inteligente homenaje de la transición del cine mudo al sonoro. Por si esto no fuera poco, todo el argumento y números musicales están al servicio de una divertida comedia.
La escena Cantando bajo la lluvia con Gene Kelly chapoteando en los charcos –perfecto videoclip antes de que recibieran ese nombre– trasciende al tiempo y al propio género cinematográfico. Si nos preguntamos qué tiene de poderoso y universal esta escena, podríamos dar un montón de respuestas dispares acerca del porqué de tan merecida fama: es un canto a la vida, un himno a la alegría de vivir, una invitación al optimismo, etc. y siendo todo eso verdad, también se podría decir que Singin´ in the Rain contiene un profundo mensaje y una valiosa lección.

Cantando_bajo_la_lluviaNos ilustra acerca de cómo reaccionamos ante las adversidades, los problemas, las dificultades que se nos presentan a diario en nuestra vida. El refrán español “A mal tiempo buena cara” contiene un parecido mensaje, aunque con un matiz diferente al de Cantando bajo la lluvia. El conocido refrán se queda en el “no quejarnos”, “apechugar con lo que se tiene”, etc. Y Cantando bajo la lluvia añade un sentido muy valioso: tiene que ver con sonreír ante la adversidad y con el modo de enfrentarnos a los problemas con los que nos topamos a diario. No se trata sólo de ignorar los problemas y vivir los acontecimientos sin importar lo que nos pase, es ser consciente de que tenemos una dificultad pero adoptando una forma concreta de encararlo: intentando sonreír, cantar, bailar.

Podemos hacer una prueba muy sencilla que es sonreír físicamente cuando algo nos apesadumbra. El gesto físico de sonreír nos transforma y nos impide sentirnos de verdad tristes y la aflicción desaparece momentáneamente.
Se trata de un gesto corporal, limitado, pero sólo con eso ya nuestra tensión corporal se modifica. Si es verdad que nuestro estado mental nos vuelve taciturnos físicamente y nos cambia el gesto, también es cierto que nuestros gestos transforman nuestros pensamientos. Es difícil reír, cantar, bailar y sentirnos tristes a la vez.

gene kellyPero si vamos un poco más allá, nos daremos cuenta de que –gestos y posturas aparte— nuestra forma de enfrentarnos a los conflictos es esencial. Nuestra actitud ante lo que nos sucede es fundamental, tanto o más que lo que nos sucede. Si sabemos reaccionar de forma positiva y alegre ante el entorno que nos sacude lograremos un importante cambio. Si ante un problema reaccionamos sonriendo y sintiéndonos alegres, no os puedo asegurar que la complicación vaya a desaparecer, pero si que la mitad de la pesadumbre se desvanece, ya que está ocasionada por nuestros sentimientos negativos de miedo, ira, vergüenza, inseguridad o culpabilidad. Y de esos sentimientos sí que somos nosotros responsables ya que nosotros los plantamos, regamos y cultivamos a diario.

Solemos sentirnos sobrepasados por los acontecimientos, y tendemos a pensar que lo que nos sucede es inevitable, y que una vez que nos sucede no tenemos nada que hacer. Y eso no es así. La mitad de nuestro malestar procede de nosotros, de cómo nos tomamos las cosas y de qué intentamos hacer para solucionar los problemas que inevitablemente se nos plantean en la vida. No nos podemos conformar con lo que nos sucede  y reaccionar como se supone que debemos hacerlo ante un chaparrón: agachando la cabeza y esperando a que escampe. Nos gusta ser fatalistas –algo muy español— y pensamos que lo que nos sucede no podemos cambiarlo; pero nos olvidamos a menudo que encarar con mayor alegría nuestros problemas, sí que hará que los resolvamos mucho mejor. Al elevar nuestro tono mental y sacudir nuestros sentimientos negativos nuestra mente se abre, se serena y se apacigua, y nuestra capacidad, energía y lucidez es mayor para enfrentarnos a los problemas que nos afligen.

Cantar bajo la lluvia es cambiar nuestra actitud, pero no de forma ciega e irresponsable como cuando cerramos los ojos o escondemos la cabeza como un avestruz; supone enfrentarnos ante la adversidad con arrojo, aunque con un arrojo muy especial: es tener la valentía, serenidad y fuerza para modificar nuestra queja, nuestro profundo enojo  y forzarnos a sentirnos mejor. Evidentemente supone un esfuerzo pero todo ejercicio que nos fortalece lo supone. Ese ejercicio de sonreír ante los obstáculos o de acometer las tareas difíciles con optimismo nos transforma a nosotros y nos va haciendo cada vez más capaces para afrontar las dificultades de la vida y para dejar de ser esclavos de nuestro entorno y así poder cambiarlo. Y de paso sentirnos más libres. Y más vivos.

Para acabar diré que no hace falta esperar a sufrir contrariedades o desgracias para intentar trascenderlas con mayor energía y vitalidad; basta situarnos con una mejor disposición frente aquellas complicaciones cotidianas que nos suponen un pequeño esfuerzo, esas tareas que en el trabajo nos dan más pereza, las labores domésticas que nos gusta posponer o las personas cargantes con las que nos vemos obligados a tratar. Si la alternativa de desafiar los problemas respondiendo con optimismo merece la pena, eso sólo lo decide cada uno.

Alguien dijo una vez que el Cine y el resto del mundo eran mejor gracias a Cantando bajo la lluvia. Tenía razón.

John Flames

Acerca de Alejandro Peña

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14 respuestas a Singin´in the rain

  1. Armando dijo:

    Gran análisis John! En la misma línea está también la escena de la Vida de Brian (Monty Python – Always look on the bright side of life); yo me identifico un poco más con ella…

    • Flames dijo:

      Gracias Armando. También Alberto mencionó la escena de los Monty Phyton. Yo retaría a la audiencia que añadiera alguna escena de película que también nos mostrara esa forma de enfrentarse a la vida. A mí no se me ocurre ninguna ahora.

  2. Flames dijo:

    Es muy reciente este vídeo, así que no creo que lo haya visto todo el mundo…. HAPPY:

  3. Eduardo dijo:

    Totalmente de acuerdo con Paula. Las emociones negativas son parte de la vida y, por lo tanto, aprender a aceptarlas y convivir con ellas es la mejor manera de sentirse bien.

  4. Jose dijo:

    Muy interesante el artículo, me ha encantado. En algunas ideas me recuerda mucho a un libro que estoy leyendo acerca de la filosofía del Bonsái en Japón y su relación con nuestra forma de ver las cosas y de enfrentarnos a los “palos” de la vida. En él, el autor afirma que el camino para crear un buen ejempar pasa, al igual que nuestra felicidad, por tener una adecuada visión de las cosas, darle a cada problema la importancia adecuada, tener una actitud positiva ante las adversidades… “de la misma manera que el hombre actúa sobre el árbol, el árbol actúa sobre el hombre”, como veis es todo muy “zen” jajajaja

  5. Malditos Manolos dijo:

    Flames brillante como siempre!
    Me encantan estas dosis de optimismo y sobre todo la gente que ve el vaso medio lleno, ya estoy harta de los que sólo ven el vaso medio vacio! Alberto, totalmente de acuerdo contigo: “Always look on the bright side of life…”

  6. Pepo dijo:

    Absolutamente GENIAL, Flames, Absolutamente. Tuve un colega que siempre llegaba a trabajar de muy buen humor. Un día le pregunté que cuál era el secreto y me dijo : “Cada mañana, cuando me despierto, le doy las gracias a Dios por tener un día mas”. Respetando la fé de cada uno, me parece una actitud a imitar. Pienso que es importante, aparte de la actitud y la capacidad de adaptación, saber relativizar las cosas. Evidentemente sólo sonriendo los problemas no se van a resolver, pero ya que hay que resolverlos…mejor de buen humor.

  7. R dijo:

    Gran artículo Juan.Dicen que las personas más felices no son las que viven los acontecimientos más extraordinarios sino las que mejor se adaptan a sus propias circunstancias.
    El ser humano suele buscar seguridad,orden, tenerlo todo bajo control y en estos tiempos no muy abonados a tales aspiraciones conviene recordar las palabras de Gregory Norris Cervetto:El caos es el orden que todavía no comprendemos.

    • Flames dijo:

      Entonces sucede lo mismo que con los equipos de fútbol con los que nos identificamos ¿no? (perdona, es que hoy estoy muy sensible)

      😉

    • Alejandro Peña dijo:

      Y quien no se adapte s este caos y nuevo orden de cosas no lo pasará bien. Actitud y capacidad de aprendizaje deben ir de la mano.

  8. Paula dijo:

    Un placer poder ver nuevamente esta gran escena. Estoy de acuerdo con lo importante que es creer que nuestra manera de gestionar conflictos es fundamental para poder resolverlos. En mi opinión, la mejor actitud se consigue aceptando todas nuestras emociones, no dejándonos arrastrar por las que no nos convienen y centrándonos en las que si lo hacen.

  9. Alberto dijo:

    Absolutamente de acuerdo, Juan. Inevitablemente me viene a la cabeza la lección que aprendí hace tiempo de Emilio Duró con su “coeficiente de optimismo”. Por si alguien no lo ha visto aún aquí lo dejo. Es absolutamente recomendable:
    https://m.youtube.com/watch?v=zK4sB_rWhF8#
    Lo que ocurre es que muchas veces nos olvidamos de esta actitud vital y la lluvia del día a día nos hace cada vez más pequeñitos…

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