La noria


En la cola de aquella noria no podías elegir con quien sentarte. Había dos filas y el feriante iba eligiendo a los clientes indistintamente de una y de otra. Por mucho que hicieras cálculos era imposible saber si te iba a acompañar en tu viaje la teenager más bonita del mundo o, por otro lado, ibas a bailar con la más fea. Los amigos, como siempre, jugaban sucio sus bazas para acoplarse con su elegida. Casi siempre erraban y el azar les llevaba a contactar con chicas de lo más variopinto. Lo curioso es que hay un par de ellos, que con eso de la coincidencia, acabaron con los años casándose con sus compañeras de viaje. Eso pasa.

A mi la noria, el pulpo, la tarántula, la montaña rusa y demás ingenios mecánicos me mareaban mucho, con lo que me quedaba de observador de las estrategias con las que mis amigos preparaban el encuentro con su joven favorita. Yo sólo iba a ver chicas, con lo que pasaba a ser un curioso espectador de las mil peripecias y escarceos que se sucedían con el objetivo de acomodarse con su princesa prometida. No creía que ese fuera un buen momento para conocer posibles parejas, y menos que la suerte nos llevara por un camino poco deseado.

Exhibe Woody Allen en su gran película Match Point, que la suerte sin duda determina nuestro futuro. El inclasificable director, pletórico de talento, nos ofrece una retorcida visión sobre las consecuencias de los actos en nuestras vidas y la decisiva influencia de la diosa Fortuna en nuestro futuro. No estoy de acuerdo con el maestro estadounidense. Lo que realmente determina nuestro porvenir son las diferentes decisiones que tomamos en nuestra vida. Decisiones determinadas por factores como nuestra educación y formación, el sentido común, y, aunque parezca imposible, la intuición individual apoyada en las experiencias personales de cada uno. La suerte hay que tentarla, hacer que se decida por nosotros. Aunque el genio Allen nos quiera enseñar lo contrario.

“Aquel que dijo que más vale suerte que talento conocía la esencia de la vida…” Match Point. Woody Allen.

Acerca de Alejandro Peña

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7 respuestas a La noria

  1. Carlos Pepe dijo:

    Uno de mis anteriores jefes, solía llegar a su oficina por la mañana y encontrarse una pila de curriculums sobre su escritorio. Entonces cogía la mitad de ellos al azar y los tiraba a la basura diciendo: “No quiero gente con mala suerte trabajando en esta empresa”.

  2. Flames dijo:

    Creyendo que ibas a defender que la suerte –tal como se muestra en “Match point”– marca nuestro destino, ya me estaba disponiendo a discrepar contigo. Pero no, no estás de acuerdo con Woody Allen. Totalmente de acuerdo contigo.

    El destino viene mucho más marcado por múltiples decisiones que vamos arando sin darnos cuenta. La vida nos pone delante una y otra vez oportunidades para definir nuestro carácter y nuestro destino. A veces nos pone delante la misma situación una y otra vez sin que nos queramos dar por enterados.

    No quiere decir que no haya personas y momentos en la vida de las mismas que no sean cruciales, pero no son habituales. Momentos como el de “Match point” o “La decisión de Sophie” –por mucho que nos guste fantasear con ellos– casi no existen. Si acaso nuestro propio nacimiento.

    • Alejandro Peña dijo:

      Lo genial de Woody Allen es generar debate sobre una de sus historias. Y de paso, crear una obra maestra como Match Point. Y entretener. Casi nada.

  3. alejandropena-jenarodiaz dijo:

    Me gusta que te guste. La película es excepcional, y no, el post no es mejor que a peli. Muchas gracias a ti por participar!

  4. Ramón dijo:

    Buena película. Mejor post. Gracias por hacernos reflexionar a vuestros lectores sobre estas pequeñas cosas.

  5. Carlos Pepe dijo:

    Suerte vs.destino, siempre interesante dilema. Al respecto, me gusta mucho la famosa anécdota atribuida al golfista Gary Player después de meter un larguísimo put y alguien del publico comentar que vaya suerte había tenido. El golfista le respondio mirándole fijamente: ” Efectivamente, he tenido suerte, pero cuanto más entreno, más suerte tengo”.

    • alejandropena-jenarodiaz dijo:

      Gracias Carlos Pepe. Y creo que el legendario golfista surafricano antes de todo, decidió entrenar más que nadie para que la suerte le acompañara.

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