Un cuento de verano olímpico


Las playas del Norte huelen diferente. Siempre ha sido así. Solamente en las costas de la Bretaña francesa y de Cornwall he tenido la misma sensación, que es más que un aroma. Verde prado y azul mar. Sal y espuma. Arena color arena, humedad máxima y mareas muy vivas, tanto que a cada sueño cambia el paisaje. Cada media hora una nueva vista, como un escenario de una obra de teatro en continuo movimiento. Llegas a un paisaje tranquilo y sosegado, y varias horas después, abandonas un marco salvaje compuesto de olas gigantes en efervescencia y atrevidos surferos. Y viento cambiante que te indica que has disfrutado de un momento único, que no se volverá a repetir. Me sonrío.

El Norte huele diferente

El Norte huele diferente

Este fin de semana, en tu hábitat inhabitual, mar, montaña, o al otro lado del mundo, piensa en modo olímpico. Esto es, en estas tres semanas de huelga de informaciones relevantes, de cierre patronal en época de crisis, tendrás tiempo de revisitar tu situación actual. No te preguntes por este cese de actividad general, por este limbo de inacción. Sólo será durante el evento olímpico. Luego volverás a la realidad. Aprovecha el tiempo sin testimonios contaminados y crea tu versión personal de los hechos basados en tus experiencias pasadas y recientes. El resultado te llevará a una nueva dimensión. Ni mejor, ni peor; pero tuya. Tus conclusiones tendrán la trascendencia que le quieras dar, y, sobre todo, evalúa si esto sólo es “Un cuento de verano olímpico”, o hay algo más.

Lo más importante, es que te sentirás vivo.

“Alive” – Pearl Jam

Acerca de Alejandro Peña

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2 respuestas a Un cuento de verano olímpico

  1. gbotas dijo:

    Así es el epitafio fe Saint Exuperí:”y una brisa, exhalada por el mar, te devuelve el alma”

  2. gbotas dijo:

    Ya decía Saint Exuperí en su epitafio, en su tumba de la bretaña francesa: “y una brisa, exhala porl el mar, me devuelve el alma”.

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