La esencia del juego.


Artículo de Jenaro Díaz. Entrenador Ayudante en el BC Khimki de Moscú y en la Selección Española de Baloncesto.

Jenaro, entrenando en Rusia.

Jenaro, entrenando en Rusia.

Dos meses sin perder y ha llegado la derrota. La mente humana olvida rápidamente todo lo que has ido creciendo este tiempo para quedarse en las cosas malas y dejando de lado las buenas. En los momentos en que “perder” me visita, intento no ser derrotista y me concentro en ayudar al grupo a recobrar la confianza dañada, y para ello, nada mejor que volver a lo más básico, a lo mas sencillo, a lo que nos une e intentar no hablar ni fomentar lo que te separa. Cuando un mal resultado te visita, la enfermedad de la excusa suele aparecer acompañada de otros síntomas como es la búsqueda de culpabilidad. Pero debemos bucear en los hechos, analizar juntos que un mal resultado es la oportunidad para crecer, y demostrar que nuestro sistema de Navegación Automático o rumbo que tu como líder debes transmitir al grupo, es la dirección que por muchas olas (en forma de problemas), o tormentas (en forma de malos resultados), debes seguir, sigue intacto. Son estos momentos donde tengo envidia de los pastores de ovejas, y con el tiempo cada vez me parezco más a ellos. No estaría de más pasar diez días a su lado en contacto con la naturaleza, allí saben cuando viene una tormenta porque se anticipan detectando sus síntomas. Los grandes líderes sea en el deporte o en la empresa, deben intuir estas sensaciones antes de que ocurran, para con creatividad evitar otra derrota innecesaria.

Lolo Sainz o la credibilidad.
Lolo Sainz o la credibilidad

¿Quién inventó los segundos, minutos y horas? Seguro que el mismo que sembró la sombra alargada del estrés; yo, que practico la sana costumbre de no llevar reloj, de intentar no creer en el tiempo, trabajo en un deporte donde el tiempo se para, donde un segundo puede ser larguísimo y la labor del líder gestionando esos espacios es fundamental. Y en esos momentos, encontrará complicidad, algo de paz y sobre todo la confianza, (dentro de uno mismo y fuera), de que todo va a ir bien.

He vivido muchas situaciones de últimos segundos. Recuerdo una de jugador con un joven entrenador. Fue muy sencilla: nos enseño la pizarra, la sacó porque dicen los libros que en estas situaciones hay que sacar la pizarra, y dijo: “quien tenga … que se la juegue, y los demás por favor no estorbéis“. He vivido también tiempos muertos más propios de analista de bolsa, creyendo en que la solución esta más en el qué, que en el como. Pero, sobre todo, recuerdo una situación de final de partido restando 1:28 y perdiendo de seis puntos, donde el caballero Lolo Sainz  reunió al equipo y les dijo: “estamos en una situación difícil, pero tenemos tiempo, nos vamos a dejar el corazón en esto“. Seguidamente relató lo que iba a pasar en esos 1:28. “Vamos a presionar fuerte, robaremos el balón para atacar rápido y “X” meterá un triple. Después es muy importante la siguiente defensa, el rival tendrá dudas y pensará que pueden perder el partido. No dejemos que los jugadores rivales con más experiencia puedan resolver la situación, y en el último ataque, ganaremos el partido”. Su mensaje incluía una comunicación sencilla, generaba confianza y a su vez ofrecía credibilidad. Recuerdo que ocurrió lo que dijo paso por paso, y recuerdo también, en mi visión equivocada por la edad, que no me gustó nada porque ese gran entrenador no hablaba de temas técnicos y disertaba sólo de conceptos como confianza, esfuerzo, entrega y sencillez. Ahora, con el paso del tiempo estoy más a su lado; quizá sea porque ya tengo alguna que otra cana, y pienso firmemente que los datos son importantes siempre que nos ayuden a cambiar nuestro “rumbo humano” de confianza, creatividad o credibilidad, que en definitiva, son los que te hacen conocer la esencia del juego.

Para seguir esta línea de crecimiento personal y profesional he aprendido a saber escuchar, a transmitir sosiego y positividad con una libreta en la que apunto ideas, pero sobre todo tengo dos letras fundamentales: IA (Imán de almas). Esto me hace recordar las partes más esenciales de la vida: la mirada de mi hijo/a, un cuadro, un amanecer o recordar momentos mágicos. O la ilusión de contactar con el jugador Raúl López, para seguir compartiendo nuestra  filosofía de que no somos nada y eso es mucho, y me regala un imán para el alma que no me puedo sacar de la cabeza: El tema “Skinny Love” de Bon Iver.

Acerca de Alejandro Peña

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9 respuestas a La esencia del juego.

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  5. Jonás InDyZ dijo:

    La navaja de Ockham, la teoría más sencilla para llegar a un resultado suele ser la correcta…

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  8. sraly dijo:

    Lo sencillo es lo más complejo.

  9. nacho dijo:

    COMO ME GUSTA ,QUE COMENTES COSAS DE TONI MARTIN

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