Dream on.


“Dream on, dream on,                                                                                                                  dream yourself a dream come true,                                                                                       dream until your dreams come true.”                                                                    “Dream on”.  Aerosmith.

7 años y 2.565 días fuera de su casa recorriendo el mundo. 64 países y 99.864 Kilómetros de ruta en bicicleta con la única ilusión de conquistar la sonrisa de un niño. Mi último recuerdo del “biciclown” se remonta a principio de los años noventa: Álvaro Neil, un payaso actuando en el Mercado del Fontán de Oviedo. Hasta ese momento, sólo le conocía como un estudiante más de notarías, un tipo brillante sobrado de ingenio. Pero a partir de ese instante pasó a ser un personaje diferente, fuera de tiempo y lugar, que siempre me despertó curiosidad en la distancia. Su aventura, insensatez, locura, no era del todo bien vista entre una sociedad poco acostumbrada a esos movimientos excéntricos.

A mi siempre me provocó una sana envidia y admiración por vivir su vida, por su pasión, por su generosidad ilimitada, y, sobre todo, por su valor para emprender una hazaña con connotaciones épicas. Como él mismo dice: “el cementerio está lleno de soñadores y yo no quiero acompañarles“. Un héroe cotidiano de nuestro tiempo, un líder para miles de niños y mayores en una época en que escasean. Ejemplo de talento altruista, de compromiso. Un emprendedor con su sello personal, un modelo que nos debería guiar en el futuro, y de los que estamos tan necesitados en estos momentos.

Todos tenemos la oportunidad de moldear nuestro destino. Cuando Raúl López, extraordinario base de Utah Jazz en la NBA y de la Selección española de baloncesto, se lesionó gravemente su rodilla en varias ocasiones, comprendió que su carrera en USA era imposible por su nivel de exigencia física.

Raúl NBA

Raúl NBA

Luchó bravamente, pero intuyó que sólo su desbordante talento le mantendría en la alta competición durante años. Un tipo con una formación personal poco tradicional para lo que se estila en los ambientes deportivos, y con intereses culturales opuestos a sus compañeros, escuchando música tan dispar como Bon Iver  o “Los Delincuentes”. Peleó y consiguió adaptar sus motivaciones y valores a su nueva situación, aplicando todo su conocimiento y experiencia para desplegar su calidad humana por ciudades tan dispares como Girona, Moscú, Madrid y Bilbao. Sin duda, el base más singular y talentoso de los últimos años en España, que justifica en si mismo seguir un partido cuando él interviene.

Raúl y Álvaro, dos estilos de soñadores, dos almas errantes por el mundo, dos formas de entender la vida. Sin embargo, unos valores arraigados y fortalecidos por una experiencia vital impagable. Para ellos dos, este mítico tema…

“Sigue soñando, sueña un sueño hecho realidad,                                                                    sueña hasta que tu sueño se haga realidad”.                                                            “Dream on”.  Aerosmith.

Acerca de Alejandro Peña

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9 respuestas a Dream on.

  1. sraly dijo:

    Vivir la vida propia y no la ajena. Algo que nos resulta tan imposible y que solo los espíritus realmente libres tienen el lujo de hacer tras romper las ataduras mentales y sociales. La ficción del éxito contado en monedas.

    Con Raül siempre nos quedará la sensación de ‘y si no se lesiona la rodilla’. Creo que fue perseguido por la lupa que analiza a los jóvenes talentos y la trituradora de las expectativas desorbitadas (Madrid, NBA…). Su carrera ha sido más que digna. Es, quiero decir.

    Saludos desde Puertatrás

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  6. I. Veiga dijo:

    “Nunca abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario” – Walt Whitman

  7. gbotas dijo:

    Be a clownfounder is amazing

  8. gbotas dijo:

    Mi querido y admirado Álvaro, lo que no sabéis es que Álvaro era también un apertura sensacional con el que tuve la suerte de compartir un par de temporadas o tres hasta que se fue a Navarra a estudiar derecho.

    Álvaro es uno de esos locos del Rugby que nos enorgullecemos de poseer esos valores que tanto buscáis como excepción en el baloncesto, y que talentos aparte -Álvaro tenía una elegancia en el campo que hacía una delicia verlo jugar, la envidia de un torpe delantero como yo-, digo que talento a parte, los valores de lucha, compañerismo, afán de superación, compromiso, unión y sacrificio por el colectivo (en resumen, equipo, equipo y EQUIPO) están en cada jugador de Rugby que ha disputado más de tres partidos, que ha tenido tiempo de entender este deporte.

    ¿No os fijáis que, amando ambos deportes, baloncesto va con minúsculas y Rugby siempre en mayúsculas?

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