Los miedos.


El legendario Boston Garden

El legendario Boston Garden

Cuando los equipos de la NBA visitaban el Boston Garden, sede de los legendarios Boston Celtics hasta finales del siglo XX, eran conscientes que el escenario del histórico estadio les provocaba un pavor extremo, que les impedía desenvolverse como profesionales de primer nivel. O no funcionaba la calefacción con -12 grados de temperatura en la ciudad, o botaba mal la pelota por deficiencias del parqué, o aparecía el fantasma que residía en el campo de juego desde su fundación en el año 1928… Todo eran disculpas ante el miedo que sentían al enfrentarse a jugadores como Larry Bird, Danny Ainge o Kevin McHale, y  por la falta de adaptación ante la atmósfera tan opresiva que destilaba el mítico escenario.

Cuando el miedo se instala dentro de una organización puede desencadenar efectos imprevisibles. Puede tratarse de temor ante los cambios que se efectúen en la empresa, puede ser miedo por tener una edad avanzada y no encajar con el equipo, o como es más habitual en la actualidad, pánico ante la posibilidad de perder el trabajo en época de crisis. Hace unos meses, me trasladaba un Director de una importante compañía que “se debía apretar a los equipos ya que nadie dejaría la empresa en la actual situación de crisis“. Este es un claro ejemplo del prototipo de Jefe Imbécil que define Robert Sutton en su libro “Buen jefe, mal jefe”, y que desgrana en profundidad Juan Carlos Cubeiro en su blog.

Sin duda, cuando el miedo se apodera de los equipos de trabajo en una organización, desencadena un ambiente de trabajo inadecuado y propenso a coartar la libertad y la intuición de los individuos, provocando efectos nefastos para los objetivos inmediatos de la empresa, y situaciones irrecuperables a medio plazo como la fuga de talento o la desconfianza entre colegas.

Solamente se puede superar el miedo afrontándolo de forma directa y nunca sentirse paralizado ante sus efectos. Se le debe hacer frente y plantear soluciones de inmediato. Y así lo hace Santos Trinidad, el personaje interpretado de forma impecable por José Coronado en el gran thriller policiaco estrenado esta semana en la gran pantalla “No habrá paz para los malvados”, película que constituye un realista fresco social de la ciudad de Madrid en la primera década del siglo XXI.

Acerca de Alejandro Peña

http://www.linkedin.com/profile/view?id=46078642&trk=tab_pro
Esta entrada fue publicada en Artículos, Baloncesto, Confianza, Credibilidad, Equipo, Intuición, Mal ambiente, miedo, Talento. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Los miedos.

  1. Pingback: 100.000 motivos | Basket and Talent

  2. Pingback: Lo mejor del 2011 en B&T. | Basket and Talent

  3. Pingback: Crisis total de líderes. | Basket and Talent

  4. Alex dijo:

    Quien dijo MIEDO!!!.creo sinceramente q
    el talento no es concurrente
    en la actualidad, si no puestos baratos para
    abaratar y cubrir expediente. Q gracia me hace
    Tu comentario es justamente lo q acontece en las empresas la
    Politica del miedo!!! Ejemplo de inseguridad, en fin… Suerte.

  5. sraly dijo:

    Interesante analogía. Supongo que la Ley Antitabaco no dejaría que el ‘jefe’ se fumara un buen Cohiba después de una buena venta, ¿no? La vida, como el básket, son dos cosas jodidas, pero va mucho mejor si confías en la gente que te rodea y vas directo al aro.

    Saludos desde Puertatrás

  6. alejandropena-jenarodiaz dijo:

    Excelente reflexión, como siempre Pedro. Todos esperamos que los directivos y empresarios tengan la suficiente “visión periférica” para adelantarse a los acontecimientos.

  7. PedroFPD dijo:

    El ejemplo que habéis puesto del Boston Garden es perfecto, sobre todo porque demuestra que sería un error pensar que los efectos devastadores del miedo sólo afectan a los pusilánimes, a las personas con poco carácter, poca confianza o poca determinación. Los más grandes han caído en él. Yo no he tirado un penalty en mi vida, pero estoy seguro de que acertar no debe ser muy, muy, muy difícil, especialmente para un profesional, sin embargo en los desempates importantes casi ningún equipo por bueno que sea mete los cinco: miedo no, ¡pánico!
    El miedo, desgraciadamente, forma parte de la condición humana; que no se me enfade el clero, pero es que en la segunda página de la Biblia, nada más terminar de “construir” mares, árboles, ríos y animalitos, todo muy bonito, Dios creyendo que estaba inventando las disciplina, lo que hizo fue “crear” el miedo y le dijo a Adán: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, CIERTAMENTE MORIRAS”. Toma ya. Con Adán funcionó, pero claro cuando llegó la señorita Eva con más iniciativa y ambición y sin miedo….la lió parda. Mal jefe. Buf lo que daría que hablar este tema…
    Así que es imposible no tener miedo, incluso diría por mi experiencia que no sirve de nada luchar contra él para hacerlo desaparecer. Muchas veces hemos oído a grandes toreros decir que el día que no sientan miedo se retiran… Hay que aprender a convivir con el miedo y gestionarlo bien; lo que jamás debemos permitir es rendirnos al miedo y acomodarnos en él.
    En otros artículos anteriores habéis tratado dos cuestiones que tienen que ver mucho con el miedo y están muy relacionadas: en el de los “generadores de confianza” hablabais de la actitud ante los errores; y en el de la “marca personal” Jacinto en su comentario insinuaba lo que les pasa a “los que se salen de la norma”.
    Cuantas veces me he encontrado con gente que lleva trabajando 40 años en su empresa, y me ha confesado su “secreto”: NO COMETER ERRORES y NO SALIRSE DE LA NORMA. O al revés no salirse de la norma para no cometer errores…así si algo sale mal se echa la culpa a la “norma”. Detrás de esta forma de “navegar” por su carrera profesional se encuentra el miedo instalado en su empresa, que se propaga como una peste. Seguro que a los nuevos les asusta diciéndoles: a fulanito le echaron porque se le ocurrió no se que, o a menganito no se le puede llevar la contraria porque te pone en la calle… Como bien decís, lamentable.
    El problema añadido es que en demasiadas ocasiones son esos trabajadores con más de 40 años, atesorados a base de seguir a rajatabla esa filosofía, los que ostentan cargos de dirección en las empresas, con lo que se convierten en “guardianes del miedo”, que encima tienen envidia, celos e incluso más miedo a que les quiten el puesto los jóvenes (o no tan jóvenes) que tienen las ideas que ellos no tuvieron, la iniciativa que ellos no tuvieron y el valor que ellos no tuvieron. Y alimentan ese ambiente insoportable y esa fuga de talentos a que os referís en el post.
    El miedo básicamente paraliza, y creo que en estos tiempos la empresa que pretenda quedarse parada a aguantar el chaparrón morirá irremisiblemente; así que empresarios, directivos, saquen sus propias conclusiones.
    Hasta la próxima.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s