Un poco de Rock & Roll en tu vida


Llámalo actitud. Llámalo energía. Llámalo motivación. Llámalo como te de la gana. Pero pon un poco de Rock & Roll en tu vida. Un ritmo in crescendo sea de acción o de pensamiento. Que tu mente entre en ebullición. Que tu cuerpo se sienta efervescente. Que la piel de gallina sea tu estado natural.

Foto cortesía Pepe Álvez

Foto cortesía Pepe Álvez

Un poco de Rock & Roll. Busca, escucha y procesa la información. Limpia la paja, elimina influencias nocivas, aprieta los dientes y crécete ante las dificultades. Sé humilde ante los éxitos, sonríe ante la adversidad, y proyecta tus ilusiones en tus semejantes. No te cortes. En todo caso sé feliz, disfruta el tiempo que puedas. Qué los buenos tiempos pasan y no vuelven. Y los malos tiempos pueden ser peores. Qué estés preparado para lo que venga, y asumas las dificultades aunque te duela el alma. De eso se trata. De encajar. De asimilar. De hacerlo mejor que nadie. De ser uno mismo. De olvidar. Sin resentimiento se abre tu mente ante nuevos retos. Se crece más rápido y mejor. Se evoluciona.

Crea un Blog, tuitea, haz fotos con Instagram y compártelas con tus amigos. Camina, hazte runner, viaja, vete al cine, juega al basket, lee o lígate a la vecina del quinto. No te dejes llevar, nada a contracorriente, sueña despierto, sal de tu zona de confort. En tu sillón favorito puedes hacer virguerías, pero la calle te dará la clave para rockear como si fuera el último día de tu vida. Actúa sólo o acompañado, pero actúa.

Un poco de Rock & Roll en tu vida, aunque seas fan de Bisbal o de Pitbull. Prueba algo menos light y más arriesgado. Que te haga pensar, que te haga sentir raro, que te haga sentir diferente.

Energía, actitud, motivación. Con todos vosotros Su Majestad Julius Erwing y sus rockeros 63 años. Para los amigos y admiradores, simplemente Dr. J.

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La última oportunidad del talento


Portada Sports Illustrated

Portada Sports Illustrated

Es su última oportunidad y ellos lo saben. Lo han ganado todo en la pasada década y no tienen nada que demostrar. Pueden retirarse con una derrota, o ganarse la eternidad en el Olimpo del baloncesto, esa que sólo logran los vencedores de las Finales más épicas de la NBA. Tim Duncan, Manu Ginobili y Tony Parker conforman un Big Three atípico, con poco músculo y mucha cabeza, pero referente para los amantes del baloncesto.

Me recuerdan a los Boston Celtics crepusculares que sorprendieron el pasado año, un equipo legendario al que le sobraba personalidad, pero le faltaba ese toque de genialidad que poseen estos jugadores de San Antonio. Desarrollan un talento puro, un talento humilde, un talento lleno de diversidad que se nutre de lugares tan dispares como Argentina, las Islas Vírgenes o Francia. Un ejemplo de los cambios en el mundo actual, y de la evolución de todo tipo de organizaciones tanto en el mundo del deporte como de la empresa.

Se enfrentan a un LeBron James rutilante, en plenitud física y mental. Tan odiado como imparable, destila unas ganas inmensas de revancha, después de ser vapuleado por las Espuelas de San Antonio en el año 2007. Una contienda con todos los ingredientes de una gran final. Y aunque la estrella de Miami ya ha demostrado ser uno de los grandes de toda la historia, un tipo invencible que ha mejorado año a año, desde aquí apostamos por ese halo romántico que envuelve a los imprevisibles jugadores de Texas, por ese talento puro que emanan, porque son la esencia del Basket&Talent, porque son los último herederos del baloncesto clásico.

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Un tiro libre de emoción


Pasa muy pocas veces en la vida. Puede ocurrir en tu época juvenil o cuando ya arrastras el lastre de una incipiente tripa. O barriga a secas, para que engañarnos. Ese momento en que te situas frente de la canasta, sólo delante de ella. Con el pie derecho ligeramente adelantado sin pisar la línea de personal. Con tus rodillas flexionadas y el antebrazo formando un perfecto ángulo de noventa grados. La pelota entre tus manos, la derecha completamente debajo del cuero, la izquierda de apoyo lateral, y la muñeca doblada a punto de lanzar. Y debajo, tu mirada fija en el aro. Con los ojos como platos, sin pestañear, con la mente completamente en blanco. Sólo ante el objetivo. Justo en ese instante, ves el aro gigante, inmenso, como una paellera. Sabes que es imposible fallar el tiro. No sabes muy bien el porqué, pero ocurre. Parece que has logrado una concentración especial o que te has bebido cinco Red Bull. Te sientes invencible. Pero esa sensación única, pasa muy pocas veces en tu vida.

23 de Marzo de 1979

Corbalán, Prada, Rullán, Walter y Brabender

Corbalán, Prada, Rullán, Walter y Brabender

El reloj a cero. En sus manos tres tiros libres vitales para lograr el Real Madrid su pase a la gran final de la Copa de Europa. Parece sencillo. Todo el equipo depende de ti. Todo el pabellón pendiente de ti. Todo el país conteniendo la respiración. Lo ha entrenado en miles de ocasiones. En realidad, es sencillo. No era reconocido como un gran jugador, sólo era hombre de equipo, un trabajador de las zonas. Un tipo gris jugando con las grandes estrellas del momento: Brabender, Corbalán, Walter, Carmelo Cabrera… Pero a partir de ahora va a ser diferente, todo va a cambiar. Se va a convertir en el héroe del país, el hombre del año. Será recordado para siempre. Como el esquiador Paquito Fernández Ochoa, como el goleador Rubén Cano. Definitivamente, pasará a la historia del deporte. Y ocurre lo inesperado. Falla una, dos y hasta tres veces. Tres tiros libres que son tres punzadas en el corazón. El silencio es atronador. Un silencio estremecedor que le perseguirá toda su vida. Las crónicas del partido relatan los fríos hechos, la realidad fue mucho peor.

En nuestro camino, sea frente a un reto profesional o personal, o en solitario frente a una canasta, el control de nuestras emociones o cómo las proyectamos a nuestros semejantes, serán la clave de nuestro futuro. Sin duda, al final, luchando uno contra uno se encuentra la esencia propia, la naturaleza del juego y de la vida misma.

Y toda esta historia ocurrió en el año “1979″. Como la canción de Smashing Pumpkins.

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Los talentos perdidos


Si hubiera vivido en Indiana o Carolina del Norte, seguro que un cazatalentos le hubiera descubierto. Pero no, esto era la cuenca minera asturiana, y aquí sólo se hablaba de huelgas y fútbol. Un deportista con camiseta de tirantes no era bien visto. Se hacía raro un chaval lanzando a canasta todos los días, a todas las horas, bajo el orbayu y la densa nieblina de los valles.

La crisis consumía la economía de las familias, y, las empresas, sobrevivían en un ambiente colapsado por las revueltas sociales. Primero, abandonaron el equipo varios compañeros llamados por sus padres a trabajar dentro de la mina. Más tarde, les abandonó el patrocinador que apoyaba su concurso en la liga regional. Si alguna vez tuvo un sueño de triunfar, se esfumaba y a nadie le importaba. Sólo él conocía su potencial, su calidad y talento para el baloncesto. Era el mejor y ya no podría demostrarlo. Había otras prioridades. Por eso, cuando algún capullo destrozó la canasta, nadie la quiso reparar. No había dinero ni ganas. Además, si la arreglaban, volverían a romperla. Y así la dejaron durante años.

Estaba impactado. Y no era precisamente por el granizo que me golpeaba la cara en pleno mes de Mayo. Acababa de disfrutar en el cine de la película más conmovedora en años. No me lo esperaba, y eso Searching Sugarque había leído maravillas sobre la vida de un músico cuyo talento se difuminó en el aire como lágrimas en la lluvia. Un perdedor, un poeta, una voz especial que creyéndose un fracasado en su país, triunfaba sin saberlo en otras partes del mundo. Una cinta que invita a reflexionar sobre los talentos perdidos y nunca recuperados, sobre los talentos dispersos que nadie ha descubierto, sobre la tristeza de no explotar la capacidad de uno mismo. Pero sobre todo, muestra la  importancia de vivir con dignidad por encima de cualquier  triunfo personal e inmediato. El talento real es el que te permite afrontar con energía la vida de frente. Una gran lección que nos ofrece la emocionante e increíble historia que relata la película Searching for Sugar man. Una historia que no se transmite por el boca a boca. Se traspasa corazón a corazón, alma a alma. Y ahí lo dejo.

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10 tuits y una canción


  1. Irradia tu energía sobrante y traspasa tu actitud aunque no te lo agradezcan. Nunca serás consciente del halo de inspiración que vas a dejar a tu paso. Cambia esa cara, sé feliz, disfruta.
  2. Pasión por un deporte llamado baloncesto. Devoción por las personas y generosidad para ofrecer todo lo que llevas dentro. Este es el único secreto. Pasión y devoción: Tu primer entrenador.
  3. La vida es corta y hay que disfrutarla con gente que te aprecie… “En mi vida, ¿por qué le doy mi valioso tiempo a gente a la que le da igual si vivo o muero?” Crisis total de líderes.
  4. Y nunca, nunca guardar resentimiento a los compañeros de viaje laboral. Un buen coach, un buen líder, debe ser generoso pensando y actuando en positivo, olvidando los errores y buscando siempre soluciones. Esto es un Coach.
  5. No se trata de desarrollar un sexto sentido, sino de poner todos los sentidos para comprender tu organización y su entorno. Toca resetearse, un chute de optimismo y a seguir adelante. Visualiza.
  6. Reduce la velocidad, frena con el espacio y tiempo que necesites, e inventa tu futuro. Una vez en la vida.
  7. “No puedo estar más motivado para acometer el proyecto, no encontrarás a nadie con mis ganas y determinación”, me respondió sin pestañear mirándome a los ojos. Esa era la energía que buscaba. En busca del candidato ideal.
  8. Amigos con los dedos de una mano; conocidos de confianza, con los dedos de las dos. Algo le decía que estaba encontrando el ritmo de su vida.
  9. Políticos capeando el temporal, buscando la ola que les salve del naufragio. Periodistas que chillan y no convencen, con más miedo que vergüenza. Directivos en empresas sin alma, líderes con pies de barro. Corazones sin alma.
  10. Lo que ahora necesitamos es un ejército de mentes frescas, que no tienen que ser necesariamente jóvenes. Mentes bajo sospecha.

Y una canción de una mente fresca desde el espacio… Increíble!

“Con deferencia al genio de David Bowie, aquí está Space Oddity, grabada en la estación. Una última mirada al mundo”, decía el tuit del astronauta.

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Mentes bajo sospecha


No se puede iniciar una nueva etapa cuando la anterior no ha terminado. Más bien, cuando no la dejan finalizar. Flotando entre telediarios clonados y promesas incumplidas, el mundo avanza a velocidad de crucero. Pero nosotros damos un paso a adelante y tres atrás, a golpe de informaciones erráticas y de realidades incompletas. Es un hecho que nadie nos va a ayudar. Es más, si pueden, nos darán el empujoncito que nos lanzará al vacío. Qué nadie lo dude. Y los que deben estar llamados a liderar esta revolución colectiva, atrincherados en su área de confort, o heridos de gravedad en su autoestima. Mientras, el relevo esperado, vagando por el mundo buscando su propia salvación, y renegando por no ser profetas en su tierra. Ni profetas, ni abogados, ni obreros, ni dependientes, ni ganaderos, ni médicos… Ni nada de nada.

Elegante Ginobili

Una mente brillante. El tiro final. Foto Eluniversal.com

A él le da igual. Es de los que lo intentan hasta el final. Su concentración y determinación personal está por encima de toda sospecha. No se deja llevar por la corriente, se marca un objetivo y no ceja hasta conseguirlo. Por eso nos gusta, porque su presencia justifica ver un partido completo. El talentoso jugador de básquetbol argentino Manu Ginobili, uno de los nuestros, era criticado por sus decisiones al final del juego del pasado lunes. Parecía una velada para olvidar. Fallo tras fallo. Otro hubiera llegado frustrado al desenlace de la contienda. Pero entonces, en vez de esconderse, apareció el genio en forma de una suspensión en modo super lento. Un lanzamiento eterno que daba la victoria a su equipo en el último suspiro de la segunda prórroga. La voluntad individual venció una vez más a un destino inexorable. Su voluntad.

Lo que ahora necesitamos es un ejército de mentes frescas, que no tienen que ser necesariamente jóvenes. Mentes abiertas, más que brillantes, que no tienen que ser obligatoriamente revolucionarias o disruptivas. Mentes comprometidas con los objetivos de una comunidad, en sintonía con la realidad de un país en un entorno cambiante, y que no generen sospechas sobre su integridad. Mentes valientes para afrontar zancadillas en un futuro incierto. Mentes con el sello español, sin artificios Marca España. Nuevas mentes para transitar entre un fin de ciclo, y una nueva y retadora etapa.

“Y que no se puede construir nuestros sueños
sobre mentes sospechosas…”  Suspicious Minds – Elvis Presley.

Versión de Fine Young Cannibals.

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Atrapado por su pasado


fred-perry-logoHay dos tipos de personas. Sólo dos. Las que visten polos Fred Perry y las que visten polos Lacoste. Las que juegan al baloncesto con zapatillas deportivas Converse de cuero con la estrella roja, y el resto. Y también, las que constantemente están recordando los viejos tiempos, (aunque no lleguen a los 30 años), y las que sólo recuerdan el pasado como medio para crecer en el futuro. Siempre con nuevos proyectos e ilusiones rondando en la cabeza, con su mente abierta, oídos limpios y una media sonrisa interior que muy pocos detectan. Sólo ellos saben de lo que son capaces. Sólo ellos creen en si mismos. Sólo de ellos dependerá que salgan adelante en un entorno cambiante, donde la justicia no siempre acompaña al trabajo bien hecho. Pero yo confío en ellos.

Se miró al espejo por enésima vez. Por última vez se enfundó su polo Fred Perry azul marino, deportivas Converse de cuero con la estrella roja, y pantalones vaqueros retro un poco acampanados. De repente, se dió cuenta que el pasado no fue tan bueno, que la rutina era el peor enemigo de su desarrollo personal. Que la comodidad en la que había estado asentado durante años no era la mejor medicina para su cabeza, donde se agolpaban un efervescente núcleo de ideas poco ordenadas, pero que en alguna forma debían ofrecerle la salida deseada.

No mires hacia atrás, no te dejes llevar por tu pasado. Recuérdalo, que la experiencia te oriente, pero que no te mediatice. Mira al futuro, no tengas reparos en dejar atrás los lastres que te impidan avanzar y sonríe a cada persona que te inspire, haz caso cada pequeña señal que te motive y te ayude a visualizar la parte positiva de tu camino.

En la película “Carlito´s Way”, Al Pacino interpreta un personaje que huye de su oscuro pasado, buscando su propio camino hacia la redención. Este excelente filme del director Brian de Palma, fue titulado en España “Atrapado por su pasado“…

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