Si hubiera vivido en Indiana o Carolina del Norte, seguro que un cazatalentos le hubiera descubierto. Pero no, esto era la cuenca minera asturiana, y aquí sólo se hablaba de huelgas y fútbol. Un deportista con camiseta de tirantes no era bien visto. Se hacía raro un chaval lanzando a canasta todos los días, a todas las horas, bajo el orbayu y la densa nieblina de los valles.

La canasta abandonada http://pelayolacazette.wordpress.com/
La crisis consumía la economía de las familias, y, las empresas, sobrevivían en un ambiente colapsado por las revueltas sociales. Primero, abandonaron el equipo varios compañeros llamados por sus padres a trabajar dentro de la mina. Más tarde, les abandonó el patrocinador que apoyaba su concurso en la liga regional. Si alguna vez tuvo un sueño de triunfar, se esfumaba y a nadie le importaba. Sólo él conocía su potencial, su calidad y talento para el baloncesto. Era el mejor y ya no podría demostarlo. Había otras prioridades. Por eso, cuando algún capullo destrozó la canasta, nadie la quiso reparar. No había dinero ni ganas. Además, si la arreglaban, volverían a romperla. Y así la dejaron durante años.
Estaba impactado. Y no era precisamente por el granizo que me golpeaba la cara en pleno mes de Mayo. Acababa de disfrutar en el cine de la película más conmovedora en años. No me lo esperaba, y eso
que había leído maravillas sobre la vida de un músico cuyo talento se difuminó en el aire como lágrimas en la lluvia. Un perdedor, un poeta, una voz especial que creyéndose un fracasado en su país, triunfaba sin saberlo en otras partes del mundo. Una cinta que invita a reflexionar sobre los talentos perdidos y nunca recuperados, sobre los talentos dispersos que nadie ha descubierto, sobre la tristeza de no explotar la capacidad de uno mismo. Pero sobre todo, muestra la importancia de vivir con dignidad por encima de cualquier triunfo personal e inmediato. El talento real es el que te permite afrontar con energía la vida de frente. Una gran lección que nos ofrece la emocionante e increíble historia que relata la película Searching for Sugar man. Una historia que no se transmite por el boca a boca. Se traspasa corazón a corazón, alma a alma. Y ahí lo dejo.







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